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viernes, 13 de septiembre de 2013

DEFORESTACIÓN CAUSA VIENTOS HURACANADOS



Las hojas más altas en un bosque, el follaje, crean una superficie áspera. La rugosidad proporciona una fricción con las corrientes de aire y aumenta la turbulencia del aire. La turbulencia proporciona un impulso a nivel mundial de los patrones de circulación de aire. Las selvas tropicales bombean el calor a la atmósfera durante la evapotranspiración. Esto a su vez hace circular aire a las regiones más frías del planeta. Los bosques también permiten pasar un poco de aire a través de los árboles, así como sobre y alrededor de ellos. De esta manera frenan los vientos.

La deforestación contribuye a un aumento de la velocidad de los vientos locales y a un enfriamiento de las regiones templadas. En Bolivia los vientos huracanados alcanzaron alrededor de los 100 kilómetros ocasionando daños en las principales ciudades.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) identificó al fenómeno climatológico que causó varios desastres en La Paz, El Alto y Santa Cruz con el nombre de “Charly Bravo”, conocido científicamente como “cúmulus nimbus”. El fenómeno se caracteriza por ser una tormenta con lluvia copiosa, granizo, relámpagos y truenos, que se presentaron por períodos cortos de tiempo, generando varios desastres.

martes, 3 de septiembre de 2013

4 DE SEPTIEMBRE DÍA NACIONAL DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS EN BOLIVIA



En 1988 se institucionaliza el funcionamiento del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), órgano desconcentrado del Ministerio de Desarrollo Rural, Agropecuario y Medio Ambiente, a cargo de coordinar el funcionamiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Por tal motivo el SERNAP emitió el Decreto Supremo Nº 28315 de 2005, donde el 4 de septiembre se declara como el Día Nacional de las Áreas Protegidas en Bolivia.
“Las Áreas Protegidas constituyen áreas naturales con o sin intervención humana, declaradas bajo protección del Estado, mediante disposiciones legales, con el propósito de proteger y conservar, la flora y fauna silvestre, recursos genéticos, ecosistemas naturales, cuencas hidrográficas y valores de interés científico, estético, histórico, económico y social, con la finalidad de conservar y preservar el patrimonio natural y cultural del País”. (Ley del Medio Ambiente, Artículo 60).
Cabe mencionar que en el Departamento de Santa Cruz existen Áreas Protegidas de diferentes categorías: Nacionales, Departamentales y Municipales, las mismas que representan el 33 % de nuestro territorio que reflejan el patrimonio natural y cultural del Departamento. Existiendo un total de 30 áreas protegidas:
-5 Aps. Nacionales,
-7 Aps Departamentales,
-18 Aps Municipales,
Por lo tanto podemos decir que Santa Cruz es un Departamento privilegiado al conservar buena parte de su territorio, en parques y reservas nacionales. Aquí se mantiene protegido lo más valioso del patrimonio natural e histórico. Estas zonas silvestres protegen un número extraordinario de especies animales y vegetales además de áreas de interés geológico, arquitectónico e histórico.

martes, 27 de agosto de 2013

LA SENSACIÓN TÉRMICA



Como es sabido, la temperatura del aire exterior no siempre es un indicador seguro y digno de confianza para determinar el frío que una persona puede sentir, si está expuesta al aire libre. Existen otros parámetros meteorológicos que influyen como la velocidad del viento, la radiación y la humedad relativa. El término sensación térmica es usado para describir el grado de incomodidad que un ser humano siente, como resultado de la combinación de la temperatura y el viento en invierno y de la temperatura, la humedad y el viento en verano.
Existen dos factores que aceleran la pérdida de calor del cuerpo humano y que definen, la sensación de frío: 1) La diferencia térmica entre la piel y el medio ambiente y 2) la velocidad del viento. La pérdida continua de calor del organismo es tanto mayor, cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura de la piel (32ºC) y la temperatura del medio ambiente. Esta diferencia se concentra en una capa de aire que rodea todo el cuerpo, de sólo algunos milímetros de espesor llamada capa límite. Cuanto más reducida se halla el espesor de esa capa por efecto del viento, mayor es la pérdida de calor por unidad de tiempo. Por ejemplo si en una mañana de invierno la temperatura es de 0ºC y existen condiciones de calma (sin viento), no se sentirá mucho frío al estar normalmente abrigado, pero a la misma temperatura y con viento de 40 Km/h, la sensación térmica será equivalente a 15º bajo cero.
En el verano, la humedad es el elemento que aumenta la sensación de bochorno. Cuando la humedad es elevada, el valor de la sensación térmica excede al de la temperatura del aire. En este caso la sensación térmica cuantifica la dificultad que el organismo encuentra para disipar el calor producido por el metabolismo interno y la incomodidad asociada con una humedad excesiva. Si la humedad es baja, la sensación térmica es menor que la temperatura del aire. En este caso el parámetro mide el aumento de la sensación de bienestar, producido por un mayor enfriamiento de la piel debido a la mayor evaporación de la transpiración favorecida por la baja humedad del aire.
El viento entonces remueve la capa de aire que rodea la piel, por lo que sirve para disminuir la sensación de calor siempre y cuando las temperaturas no superen la temperatura de la piel (32ºC).
La forma más eficaz que tiene el cuerpo para perder calor es la transpiración. La transpiración se evapora consumiendo calor que cede nuestro cuerpo. Cuando la humedad es muy alta, la evaporación es menor y por lo tanto la sensación térmica aumenta. En tanto que, cuando la humedad es baja, aumenta la evaporación y por lo tanto nuestro cuerpo pierde calor y nuestra sensación térmica disminuye.

miércoles, 21 de agosto de 2013

CAUSAS DE LOS INCENDIOS FORESTALES



Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30% las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.
Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.
Las causas que originan un incendio forestal se agrupan pues en tres categorías principales:
Intencionados: representan un 60-70% de los casos. Las motivaciones son variadas, siendo con diferencia las más comunes la quema no autorizada, ilegal e incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos o matorrales ("quema agrícola") o para regeneración de pastos. Otras motivaciones menos corrientes detrás de un incendio provocado son la piromanía, usos cinegéticos, vandalismo, venganzas personales, especulación urbanística, bajar el precio de la madera, etc. Cabe señalar que el delito de incendio está tipificado en muchas legislaciones.
Negligencias y otras causas accidentales: representan un 15%-25% de los casos. En este apartado, las quemas agrícolas (en este caso autorizadas, pero en las que los autores perdieron el control del fuego extendiéndose éste por la superficie forestal colindante) están también entre las causas habituales. Otras causas son las colillas y hogueras mal apagadas, quema de basuras, trabajos forestales, etc.
Naturales: representan menos de un 5% de los casos. Se deben casi siempre a la acción de un rayo.
Por último, en contadas ocasiones (menos del 2%) un incendio es una reproducción de un incendio anterior que no llegó a extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona.
Cabe aclarar que los porcentajes indicados son valores promediados -la frecuencia de la intencionalidad, por ejemplo, puede variar mucho de unas regiones a otras.